Mantenimiento básico de una piscina

 

Para disfrutar de un buen baño en la piscina se requiere que ésta esté en perfectas condiciones. No basta con un tratamiento químico para lograr esos niveles de calidad, es necesario seguir una serie de recomendaciones y pautas. El propietario de la piscina debe conocer y entender algunos conceptos básicos para evitar que el agua tenga un mal aspecto, o sea peligrosa para los bañistas.

Las piscinas requieren un mantenimiento periódico.  Por suerte, cada vez se utilizan sistemas y productos más evolucionados, de modo que las tareas de mantenimiento son más rápidas y cómodas. Tan sólo es necesario conocer y seguir algunos procedimientos.

  • Limpieza del fondo: por lo menos una vez a la semana se debe cepillar y aspirar el vaso, para remover las partículas que el filtro no pudo atrapar.

Existen 3 tipos de sistemas para realizar la limpieza del fondo del vaso de la piscina.

  • Limpiafondos automáticos eléctricos: son robots automáticos e independientes de la filtración de la piscina. Llevan una bolsa de filtro que recoge la suciedad.
  • Limpiafondos hidráulicos: se trata de aspiradores que utilizan el sistema de filtración de la piscina como fuente de energía. Existen dos tipos, por un lado, los limpiafondos hidráulicos a presión y, por otro lado, hidráulicos por aspiración. La mayor diferencia es que éstos últimos no necesitan equipamiento complementario.
  • Limpiafondos manuales: es aquel que se ha utilizado toda la vida y cuyo funcionamiento es similar al de un aspirador doméstico.

 

  • Lavado del filtro de arena

El filtro de arena debe limpiarse tras realizar una limpieza a fondo del vaso; después de haber realizado un tratamiento antialgas o con floculantes; en caso de que existan restos de aceites o grasas en el agua; periódicamente, dependiendo de la suciedad del agua; o, cuando la presión del manómetro del filtro aumente.

Es importante desinfectarlo para evitar que las bacterias y demás microorganismos que puedan generarse ahí se transfieran al agua. Dependiendo de la suciedad que se acumule, se debe cambiar el filtro de arena cada dos o tres años.

 

  • Medición de cloro y Ph

Cuando el nivel de pH no es el adecuado, la capacidad de desinfección del cloro se ve afectada. Es recomendable medir el nivel del cloro y Ph antes de cada jornada de baño. Existen varios métodos para medir los niveles de agua: el de líquidos reactivos y el de medidores digitales.

 

  • Medición del nivel de sal

En las piscinas de cloración salina, es necesario que el nivel de sal disuelta en el agua tenga un valor concreto, que puede variar en función del tipo de clorador utilizado. Algunos cloradores tienen indicadores de aviso cuando el nivel de sal es muy alto o muy bajo.

Para medir el nivel de sal existen diferentes métodos, a continuación, se nombran los dos más característicos:

  • Tiras reactivas
  • Medidores electrónicos

 

  • Purgar el aire del circuito

La forma más simple de eliminar el aire es mediante el paso del agua, con el mismo movimiento del agua, se van arrastrando las burbujas de aire, hasta que desaparece totalmente. Otra manera de eliminar el aire es abriendo el purgador del filtro de arena con la bomba en marcha, hasta que empiece a salir agua.

Es importante evitar que la bomba trabaje en seco para no dañarla.

 

  • Limpieza del electrodo clorador

Es importante realizar limpiezas periódicas del electrodo, para evitar las incrustaciones de sal, que hacen que disminuya su eficiencia. Para limpiarlo, se debe sacar el electrodo y cerrar todo el circuito del agua. Una vez fuera, se procede a sumergir las partes metálicas del electrodo en un recipiente con el ácido aconsejable para su limpieza. Como este producto es corrosivo y desprende vapores tóxicos, no se debe olvidar que hay que hacerlo en un lugar abierto y ventilado, utilizando guantes. Para finalizar, se enjuaga el electrodo con agua y se vuelve a montar.

 

  • Calibración y conservación de la sonda de PH

La calibración varía dependiendo del fabricante, además solo es necesaria en caso de anomalías o para mejorar la precisión del equipo. Referente a su conservación, la sonda nunca debe guardarse seca o sumergida en agua destilada, y es recomendable que la depuradora trabaje durante todo el año, aunque sea 15 o 30 minutos al día.

 

¡Si sigues estas pautas, podrás tener tu piscina a punto para disfrutar de ella por mucho tiempo!

 

 

 

 

Cloro vs clorador salino

¿Cuál es el tratamiento idóneo para una piscina?

Existen varias formas de mantener el agua en óptimo estado para el baño. Tradicionalmente se ha venido usando el cloro, que puede ser en pastillas o líquido, junto con otros elementos químicos para la limpieza, desinfección y mantenimiento de las piscinas. Sin embargo, desde hace algunos años se ha producido un gran aumento de la utilización del sistema de cloración salino, un sistema que se basa en una reacción llamada electrólisis y que solo necesita de sal y la instalación de un sencillo sistema de cloración.

Las piscinas que cuentan con un sistema de cloración tradicional requieren un bajo coste de inversión, pero a largo plazo resulta ser mayor el gasto. Ya que, se debe ir incorporando nuevos productos químicos continuamente. El cloro es un desinfectante muy común y es el sistema más utilizado, se trata de un producto muy eficaz, pero a su vez, es muy agresivo.

El clorador salino es un sistema fácil de montar, sencillo de utilizar y donde ahorras en el mantenimiento de la piscina. Al añadir sal en la piscina, el equipo clorador proporciona una corriente continua a un electrodo que disuelve la sal común y produce una reacción desinfectante. A diferencia de la cloración tradicional, este sistema supone una inversión económica inicial, pero permite un gasto cero en productos químicos, por lo que el balance a largo plazo es positivo.

Conviene mencionar que el nivel de sal de las piscinas saladas es muy inferior al nivel de sal del agua de mar, concretamente estamos hablando de una décima parte o menos. La sal empleada es cloruro de sodio, es decir, sal común como la que podemos encontrar en casa.

Existe una variedad de ventajas y desventajas del uso de estos sistemas. A continuación nombraremos algunas de ellas.

• La cloración tradicional suele producir irritación en la piel y ojos, mientras que los sistemas de cloración salina son menos dañinos para la salud. De tal manera que al evitar la manipulación de producto químicos derivados del cloro, supone una mayor seguridad. Al igual que lo natural es respetuoso con el cuerpo y la salud, también los es con el medio ambiente. La cloración salina, no presenta sustancias nocivas ni químicas, parte de la utilización de agua y sal, dos elementos no naturales, no contaminantes y respetuosos con el medio ambiente. El consumo eléctrico de la cloración salina es mínimo.

Como conclusión, es cierto que como hemos mencionado anteriormente, el sistema de cloración salina requiere de un coste de instalación, pero es más bien una inversión ya que a largo plazo conseguimos un agua de más calidad, y reducimos el gasto de productos químicos. Sin embargo, cuando se trata de una piscina pequeña podemos ahorrar dinero a largo plazo, y cuando se trata de una piscina grande de un hotel o de un edificio o de un centro deportivo podemos ahorrar mucho dinero que se podrá invertir en otras mejoras.